¡Claro
que la ciudad es suya! Porque escoltado por el tráfico urbano, por los
semáforos, los pasos de peatones… el Mii se encuentra en su salsa y se
mueve con un desparpajo inusual gracias a su contenido tamaño y a su
sensacional propulsor 1.0 de 75 CV. Si todo esto se adereza con una
imagen pícara, una gran calidad y un sinfín de detalles, el resultado es
simplemente sensacional.
La nueva apuesta de Seat para las grandes ciudades se llama Mii, un nombre que nos rompe los esquemas, pues no han continuado con la saga de ciudades españolas. Pero es que el Mii es rompedor en sí mismo y ya se ha puesto a la venta con un atractivo precio de partida de 8.690 euros para el Mii 1.0 60 CV Reference. El precio de esta versión, que deja como opción el aire acondicionado –700 euros–, dista bastante de la versión probada, aunque este Style Sport cuente con aire acondicionado, llantas de 15 pulgadas, radio CD MP3, cristales oscurecidos, 15 CV más... Y es que entre uno y otro hay nada menos que 2.800 euros de diferencia, que lo dejan en 11.490 euros, un precio que lo pone a ‘tiro de piedra’ de la gama Ibiza (un Ibiza SC Spotify 1.2 70 CV con ESP, aire acondicionado e incluso un teléfono móvil cuesta 9.600 euros), eso sí, aprovechando el descuento que el Mii no tiene.

Seat ha trasladado y concentrado el diseño ‘Arrow Design’ en una carrocería de tres puertas –llegará una de cinco– con sólo 3,56 metros de largo –47 centímetros menos que un Ibiza y sólo 2 más que un Arosa–, 1,64 metros de ancho y 1,48 metros de alto. El tamaño perfecto para convertirse en el rey de la ciudad.

Nos ponemos en marcha y como no podía ser de otra manera lo hacemos en pleno tráfico, en este caso en el de la ciudad de Barcelona. Las primeras impresiones que el Mii nos transmite son robustez –para tratarse de una unidad pre-serie su calidad no tiene que envidiar a un Ibiza o un León–, sencillez y la sensación de que parece haber sido nuestro coche de toda la vida, algo que es de agradecer en un modelo de su enfoque, pues con un simple vistazo sabemos dónde están sus mandos principales –luces, audio, climatización…–, los cuales son muy intuitivos para utilizar. Sus asientos son cómodos y cuentan con una banqueta larga –el del conductor se regula en altura, como el volante, el cual no admite regulación en profundidad–.

Tan cómodos como nosotros lo están nuestros otros tres acompañantes, pues incluso en las dos plazas traseras se pueden acomodar sendos adultos de 1,80 metros sin ninguna complicación gracias a sus extraordinarias cotas de altura y anchura. Ahora bien, se echan en falta unos asientos delanteros con memoria –aunque tienen función EasyEntry, que facilita el acceso a las plazas traseras–, también faltan unos asideros en el techo, unas salidas de ventilación centrales –sustituidas por una superior tras el navegador– o el poder bajar la ventanilla del acompañante desde la puerta del conductor.

Sorprendente también es su capacidad de carga, con un maletero de 251 litros ampliable hasta los 951 litros gracias a su respaldo trasero abatible 60:40. Nos hubiera gustado que tuviera un plano de carga más bajo o que la bandeja contara con los típicos cordoncitos para que se elevara al abrir el portón. Por 50 euros se ofrece rueda de emergencia, aunque nuestra unidad tenia una rueda como las demás, que cabe perfectamente.

Bajo su minúsculo capó delantero se encuentra un pequeño y moderno propulsor atmosférico de un litro y 75 CV (hay una variante de 60 CV, sólo 450 euros más barata con el acabado Style) con la particularidad de estar fabricado en aluminio, pesar sólo 69 kilos y contar con tres cilindros, algo cada vez más común en este segmento. A pesar de esto último, el sonido y las vibraciones que percibimos en el habitáculo son mínimas. No cuenta con sistema ‘Start/Stop’, aun así, sus consumos en ciudad han sido de sólo 6,0 l/100 km, una cifra realmente ajustada para tratarse de un propulsor de gasolina. Para los que busquen un mayor ahorro, habrá una versión Ecomotive que homologa una media de 4,3 l/100 km, cuatro décimas menos que éste.
El cambio también ayuda a conseguir estos consumos, pues gracias a unos desarrollos bien elegidos, podemos circular con total naturalidad en 5ª velocidad a 50 km/h. Es más, es el propio recomendador de marcha el que nos aconseja insertar esta velocidad. Está claro que la ciudad es el entorno favorito del Mii, cuyas dotes de maniobrabilidad son muy elevadas –tiene un radio de giro de 9,8 metros– y puede contar, por 225 euros, con un sistema de frenado de emergencia que mitiga un posible accidente o atropello. Este sistema que es novedad en el segmento, funciona gracias a un láser entre 5 y 30 km/h, y lo hace de una manera muy efectiva. Para su desactivación hay un botón por delante del cambio.

Sin embargo, el Mii nos aporta un plus de seguridad que nos invita a experimentar sus cualidades lejos de semáforos, señales de Stop y demás. Desde el primer momento el Mii no nos transmite la sensación de ir en un utilitario, sino todo lo contrario. Está bien aislado acústicamente, pisa con verdadero aplomo en cualquier circunstancia –influyen sus neumáticos 185/55 R15 y la suspensión de la versión Sport– y frena con efectividad. Lo tiene todo para plantearnos afrontar un viaje con él. Incluso ofrece hasta el regulador de velocidad.

Ahora bien, el 1.0 atmosférico de 75 CV es muy enérgico y voluntarioso, pero dentro de unos límites. En ciudad, el Mii nos permite ser los primeros en salir en un semáforo como si nos fuera la vida en ello. Pero cuando ya vamos a una velocidad prudente –100 ó 120 km/h–, ganar más velocidad le cuesta algo de trabajo. Esto se traduce en unas cifras de recuperación y adelantamiento más bien discretas, pero totalmente aceptables si lo comparamos con sus rivales directos. Además, si vamos más allá de las meras cifras y nos centramos en las sensaciones que nos transmite, el Mii parece andar bastante más. Estas correctas recuperaciones sólo serán un inconveniente si circulamos asiduamente por carreteras de doble sentido a la hora de adelantar, porque si lo hacemos por autovía o autopista, es capaz de mantener cruceros a 120 km/h con total normalidad, eso sí, con el motor algo alto de vueltas por sus cortos desarrollos del cambio. A pesar de todo, en estas circunstancias su consumo es de 5,2 l/100 km, pudiendo cubrir con garantías la distancia que separa Madrid de Barcelona con sus 35 litros de depósito –unos 47 euros–. Depósito que cuenta con un clásico tapón con llave. Y garantías también propone cuando hablamos de seguridad, pues toda la gama Mii –desde el acabado Reference– cuenta con control de estabilidad de serie, eso sí, sin botón para su desconexión, 6 airbag, ABS, anclajes Isofix o luz diurna.
Y es que el Mii lo tiene casi todo para convertirse en el utilitario por antonomasia de las ciudades españolas y digno sucesor de Arosa, Marbella, Panda o 600. Aunque pide a gritos un ‘descuentillo’ que marque las distancias con su hermano mayor, el Ibiza.
La nueva apuesta de Seat para las grandes ciudades se llama Mii, un nombre que nos rompe los esquemas, pues no han continuado con la saga de ciudades españolas. Pero es que el Mii es rompedor en sí mismo y ya se ha puesto a la venta con un atractivo precio de partida de 8.690 euros para el Mii 1.0 60 CV Reference. El precio de esta versión, que deja como opción el aire acondicionado –700 euros–, dista bastante de la versión probada, aunque este Style Sport cuente con aire acondicionado, llantas de 15 pulgadas, radio CD MP3, cristales oscurecidos, 15 CV más... Y es que entre uno y otro hay nada menos que 2.800 euros de diferencia, que lo dejan en 11.490 euros, un precio que lo pone a ‘tiro de piedra’ de la gama Ibiza (un Ibiza SC Spotify 1.2 70 CV con ESP, aire acondicionado e incluso un teléfono móvil cuesta 9.600 euros), eso sí, aprovechando el descuento que el Mii no tiene.

Seat ha trasladado y concentrado el diseño ‘Arrow Design’ en una carrocería de tres puertas –llegará una de cinco– con sólo 3,56 metros de largo –47 centímetros menos que un Ibiza y sólo 2 más que un Arosa–, 1,64 metros de ancho y 1,48 metros de alto. El tamaño perfecto para convertirse en el rey de la ciudad.

Nos ponemos en marcha y como no podía ser de otra manera lo hacemos en pleno tráfico, en este caso en el de la ciudad de Barcelona. Las primeras impresiones que el Mii nos transmite son robustez –para tratarse de una unidad pre-serie su calidad no tiene que envidiar a un Ibiza o un León–, sencillez y la sensación de que parece haber sido nuestro coche de toda la vida, algo que es de agradecer en un modelo de su enfoque, pues con un simple vistazo sabemos dónde están sus mandos principales –luces, audio, climatización…–, los cuales son muy intuitivos para utilizar. Sus asientos son cómodos y cuentan con una banqueta larga –el del conductor se regula en altura, como el volante, el cual no admite regulación en profundidad–.

Tan cómodos como nosotros lo están nuestros otros tres acompañantes, pues incluso en las dos plazas traseras se pueden acomodar sendos adultos de 1,80 metros sin ninguna complicación gracias a sus extraordinarias cotas de altura y anchura. Ahora bien, se echan en falta unos asientos delanteros con memoria –aunque tienen función EasyEntry, que facilita el acceso a las plazas traseras–, también faltan unos asideros en el techo, unas salidas de ventilación centrales –sustituidas por una superior tras el navegador– o el poder bajar la ventanilla del acompañante desde la puerta del conductor.

Sorprendente también es su capacidad de carga, con un maletero de 251 litros ampliable hasta los 951 litros gracias a su respaldo trasero abatible 60:40. Nos hubiera gustado que tuviera un plano de carga más bajo o que la bandeja contara con los típicos cordoncitos para que se elevara al abrir el portón. Por 50 euros se ofrece rueda de emergencia, aunque nuestra unidad tenia una rueda como las demás, que cabe perfectamente.

Bajo su minúsculo capó delantero se encuentra un pequeño y moderno propulsor atmosférico de un litro y 75 CV (hay una variante de 60 CV, sólo 450 euros más barata con el acabado Style) con la particularidad de estar fabricado en aluminio, pesar sólo 69 kilos y contar con tres cilindros, algo cada vez más común en este segmento. A pesar de esto último, el sonido y las vibraciones que percibimos en el habitáculo son mínimas. No cuenta con sistema ‘Start/Stop’, aun así, sus consumos en ciudad han sido de sólo 6,0 l/100 km, una cifra realmente ajustada para tratarse de un propulsor de gasolina. Para los que busquen un mayor ahorro, habrá una versión Ecomotive que homologa una media de 4,3 l/100 km, cuatro décimas menos que éste.
El cambio también ayuda a conseguir estos consumos, pues gracias a unos desarrollos bien elegidos, podemos circular con total naturalidad en 5ª velocidad a 50 km/h. Es más, es el propio recomendador de marcha el que nos aconseja insertar esta velocidad. Está claro que la ciudad es el entorno favorito del Mii, cuyas dotes de maniobrabilidad son muy elevadas –tiene un radio de giro de 9,8 metros– y puede contar, por 225 euros, con un sistema de frenado de emergencia que mitiga un posible accidente o atropello. Este sistema que es novedad en el segmento, funciona gracias a un láser entre 5 y 30 km/h, y lo hace de una manera muy efectiva. Para su desactivación hay un botón por delante del cambio.

Sin embargo, el Mii nos aporta un plus de seguridad que nos invita a experimentar sus cualidades lejos de semáforos, señales de Stop y demás. Desde el primer momento el Mii no nos transmite la sensación de ir en un utilitario, sino todo lo contrario. Está bien aislado acústicamente, pisa con verdadero aplomo en cualquier circunstancia –influyen sus neumáticos 185/55 R15 y la suspensión de la versión Sport– y frena con efectividad. Lo tiene todo para plantearnos afrontar un viaje con él. Incluso ofrece hasta el regulador de velocidad.

Ahora bien, el 1.0 atmosférico de 75 CV es muy enérgico y voluntarioso, pero dentro de unos límites. En ciudad, el Mii nos permite ser los primeros en salir en un semáforo como si nos fuera la vida en ello. Pero cuando ya vamos a una velocidad prudente –100 ó 120 km/h–, ganar más velocidad le cuesta algo de trabajo. Esto se traduce en unas cifras de recuperación y adelantamiento más bien discretas, pero totalmente aceptables si lo comparamos con sus rivales directos. Además, si vamos más allá de las meras cifras y nos centramos en las sensaciones que nos transmite, el Mii parece andar bastante más. Estas correctas recuperaciones sólo serán un inconveniente si circulamos asiduamente por carreteras de doble sentido a la hora de adelantar, porque si lo hacemos por autovía o autopista, es capaz de mantener cruceros a 120 km/h con total normalidad, eso sí, con el motor algo alto de vueltas por sus cortos desarrollos del cambio. A pesar de todo, en estas circunstancias su consumo es de 5,2 l/100 km, pudiendo cubrir con garantías la distancia que separa Madrid de Barcelona con sus 35 litros de depósito –unos 47 euros–. Depósito que cuenta con un clásico tapón con llave. Y garantías también propone cuando hablamos de seguridad, pues toda la gama Mii –desde el acabado Reference– cuenta con control de estabilidad de serie, eso sí, sin botón para su desconexión, 6 airbag, ABS, anclajes Isofix o luz diurna.
Y es que el Mii lo tiene casi todo para convertirse en el utilitario por antonomasia de las ciudades españolas y digno sucesor de Arosa, Marbella, Panda o 600. Aunque pide a gritos un ‘descuentillo’ que marque las distancias con su hermano mayor, el Ibiza.
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