El ya ex presentador de Top Gear ha tenido que indemnizar al ex productor al cual agredió en un hotel, por traerle la comida fria. Oisin Tymon y Clarkson acordaron la cantidad de 100.000 libras por olvidar el asunto y las disculpas del presentador.
"Quisiera pedir perdón, una vez mas, a Oisin Tymon por el incidente y las lamentables consecuencias. Tambié quiero dejar claro que el abuso que él ha sufrido desde el incidente es injustificado y lamento también que haya tenido que pasr por eso."
La suspensión de Jeremy Clarkson y la cancelación del programa Top Gear ha generado mucha controversia en Gran Bretaña. Lo último que ha ocurrido ha sido que un hombre se ha pressentado en la puerta de la BBC con un tanque de guerra y disfrazado como The Stig para pedir la vuelta de Jeremy al programa y que este se vuelva a emitir.
Todo esto forma parte de una campaña que se ha organizado en internet para solicitar de forma popular el regreso del controvertido presentador a Top Gear, con el hastag #BringBackClarkson.
Detrás de la plataforma popular está Guido Fawkes, un blog promovido por un periodista que ha hecho declaraciones en la puerta de la BBC junto con el famoso tanque. Ha dicho "Queremos transmitir un mensaje muy claro a la BBC: que un millón de personas de todo el Reino Unido queremos la vuelta de Clarkson a Top Gear". "Lo que estamos diciendo es que no se castigue a los espectadores del programa, que sancionen a Clarkson pero que no tiren 'Top Gear' por la borda".
Reunir un millón de firmas no es tarea sencilla, y nos da una idea de la dimensión que está tomando el asunto.
A los huelguistas los sacaría a la calle y los ejecutaría a todos delante de sus familias.
Lo peor que le puede pasar a un tipo como el carismático presentador de ‘Top Gear’ es que la gente no le pille esa mezcla de ironía, sarcasmo, media sonrisa y mala leche en general que se gasta. Ahora mismo, Twitter
va lleno de mensajes de apoyo y de reprobación a partes iguales, y es
que a Clarkson no se le ocurrió otra cosa ayer que hacer humor negro con
algo tan serio como las protestas del sector público sanitario ante los
recortes que están sufriendo en Reino Unido.
Y lo hizo en la cadena pública donde trabaja, claro, lo que está
sirviendo para que quienes no lo soportan lo pongan a caer de un burro
al grito de: “pero si él también pertenece al sector público” mientras sus defensores esgrimen el argumento de: “bueno, tú ya sabes cómo es este hombre”. Entre tanto, Clarkson no ha dicho esta boca es mía… y dadas las circunstancias no sé si es mejor así.
Esto, para que veáis que no sólo la toma con los coches que no le hacen tilín.
O que cuando se cachondea de ellos, a lo mejor resulta que no lo hace
tan en serio como parece. Con Jeremy Clarkson y su exacerbación del
humor inglés, nunca se sabe, y tampoco sé yo hasta qué punto este
derrape le puede procurar más adeptos o detractores. En cualquier caso,
me parece más lamentable la falta de sentido del humor que la mala
elección de un motivo para la broma.