Introducir
el Blu-ray en nuestra PS3 genera una emoción difícilmente describible,
hemos esperado mucho, hemos visto mucho y hemos oído hablar mucho. Y
ahora es nuestro turno de coger el Sixaxis y pisar el acelerador.
Pongámonos en la línea de salida y... ¡adelante!
Calentando motores
Nada más comenzar el juego tendremos la opción, primero, de actualizarlo (
Polyphony
se está poniendo las pilas para pulirlo al máximo); y además de copiar
una gran, GRAN, cantidad de datos al disco duro con el fin de minimizar
los tiempos de carga que, igualmente,
son bastante pesados, aunque con razón, como veremos.
Una
vez ya podemos comenzar a jugar comenzamos con un vídeo con los títulos
de crédito con imágenes reales sobre la construcción de un coche, y
después volvemos a abrir los ojos como platos como cada vez que aparecía
un nuevo vídeo de imágenes del juego. No puede ser que los escenarios
sean tan impresionantes...
El menú principal es muy sencillo,
tenemos las opciones, el botón de guardar, y cuatro botones principales.
Uno es 'GT TV', una especie de zona de extras en forma de canal a la
carta con vídeos reales. Otro es el creador de circuitos, del que
hablaremos luego. Y a la izquierda tenemos las
dos funciones principales: Arcade y Modo GT.
A tu aire
El
modo Arcade es igual que siempre, tenemos carreras individuales y por
pantalla partida, competiciones contrarreloj y de derrapes. Primero
probamos, para calentar, que hace mucho que no jugamos a un 'Gran
Turismo', alguna que otra carrera individual. Primero
escogemos escenario, separado por categorías
diferenciando entre los ficticios, los reales, los ambientados en
ciudades, los de condiciones extremas (tierra y nieve) y nuestros
propios circuitos. No podemos empezar de otra manera que estrenando la
pista de Madrid.
Pasamos
a escoger coche. En el modo Arcade tenemos un gran número de coches
para escoger, aunque la cifra de disponibles casi marea. Todos separados
por marca, características y tipo (estándar, premium, especiales...).
Los verdaderos amantes de la conducción han encontrado en este juego una
verdadera alma gemela, con
la mayor colección que uno pueda imaginar, y todos cuidados en detalle.
Eso sí,
el sistema de daños es un poco simplón y desluce bastante,
siendo lo único que realmente le aleja un poco de la palabra "real".
Escogemos uno de los coches de Arcade y elegimos si queremos transmisión
automática o manual, como siempre.
Tendremos tres modos de
dificultad distintos. En el fácil, pensado para principiantes, te
muestran cuál sería el itinerario perfecto para cada circuito,
señalándote cuándo y cuánto tienes que frenar. Los novatos lo verán como
un regalo divino, mientras que a los expertos les resultará algo
insultante.
De paseo por la capital
Cuando comienza
la carrera cuesta concentrarse en ganar, ya que el escenario, como en
realidad todos los del juego, deja boquiabierto a cualquiera. Es la
mayor maravilla vista en un juego de conducción.
Las ciudades, las luces, los efectos del tiempo, todo es absolutamente impresionante, trabajado al máximo.
En
el caso de Madrid está todo, y cuando digo todo, es todo. No sólo los
edificios emblemáticos como el Metrópolis o la Puerta de Alcalá, si nos
fijamos (aun a riesgo de acabar en una colisión múltiple) tenemos hasta
las tiendas reales e incluso los ya famosos carteles de "Compro oro".
Con el resto de escenarios ocurre igual. Por ejemplo,
ver
los reflejos del sol y los coches en los carteles de Picadilly Circus
del circuito de Londres hace pensar que nadie podrá superar esta calidad
nunca. Las pistas nocturnas también resultan preciosas, con los
efectos de las luces e incluso los reflejos de las señales frente a los
faros.
Los escenarios extremos muestran una muy buena calidad en
los efectos de la nieve o la lluvia, y merece la pena poner el modo de
cámara del interior para sentirnos realmente perdidos al no ver nada por
culpa de las inclemencias del tiempo.
La jugabilidad es bastante
apurada. Sigue la estela de la saga, que continúa pecando de un poco
complicada para principiantes, aunque
esté juego no está pensado tampoco para ellos, por mucha ayuda que se ponga. Ya se dice, a veces cuesta sacarse más el carnet en 'Gran Turismo' que en la vida real...
El corazón de 'Gran Turismo'
El
modo principal, Modo GT, es el verdadero centro del juego. Pasamos a un
nuevo menú, que personalizamos al comenzar, en el que correremos en las
competiciones de verdad e iremos aumentando nuestro garaje. Dividido en
cuadrículas, tenemos los concesionarios, las salas online, los
talleres...
Este modo se divide en dos opciones, A-Spec, en el que conducimos nosotros, y
B-Spec, en el que hacemos de director de la escudería y ordenamos a nuestro piloto cómo tiene que comportarse a lo largo del circuito.
Este
sistema es un poco limitado y resulta simplemente interesante ver cómo
reacciona cada personalidad de nuestros pilotos, pero
no deja de parecer más que un extra para fanáticos.
En
A-Spec volvemos a dividir las competiciones por dificultad y por
niveles, hasta que no alcanzamos un determinado nivel no podemos acceder
a las siguientes carreras. En cada una se nos pedirán unos requisitos
distintos, así que
conviene que tengamos un garaje bastante variado.
Al
principio dependeremos de los coches de segunda mano, que estarán
disponibles también a medida que subamos de nivel, antes de entrar en
los concesionarios de verdad. Cuando aumentamos el nivel, además de
darnos dinero para comprar vehículos nuevos,
abrimos "eventos especiales", que son tipos de carreras más específicos, como los karts (muy difíciles de controlar) o el NASCAR.
Siempre conectados
'Gran
Turismo 5' está muy centrado en la capacidad de conexión de PS3, por
eso ofrecen bastantes opciones en las salas online, donde podemos
competir con otros 15 jugadores de cualquier parte. Si decidimos crear
la sala, escogeremos número de corredores, escenario, condiciones, tipos
de vehículo, y un largo etcétera que
vuelve a demostrar el nivel de personalización que ofrece el juego.
Las posibilidades de mejora de los coches en el modo A-Spec es tan amplia que
podremos pasarnos horas (si tenemos dinero suficiente) cacharreando en el mecánico. Obviamente no íbamos a estar esperando tanto tiempo un juego para que luego durara dos horas...
Un
aspecto que falla bastante es el sonido. Aunque algo mejorados, los
ruidos del coche siguen sonando demasiado artificiales. Y la música es
el punto más negativo del juego.
Repetitiva, sosa y monótona, a veces incluso termina por desquiciar. Es una suerte que mientras estamos compitiendo el ruido de los coches no nos deja oírlos.
Rutas limitadas
El modo de creación de circuitos es, de momento, excesivamente cerrado.
No es un editor como tal, sino un generador de pistas.
Escogemos una base (entre muy pocas) y el número de tramos que
queremos, hasta 7. De cada tramo cambiamos los parámetros de dificultad,
apertura de las curvas o anchura de la pista, pero poco más, el juego
se encarga de todo lo demás.
Tras muchísimas horas de juego puede
resultar útil si te has aprendido de memoria los demás circuitos (que
son bastantes), pero como editor es bastante cerrado y no tiene mucho
interés.
Llegando a la meta
Polyphony ha diseñado un juego que no es un juego, es una obra de arte.
Los escenarios son, sin exagerar, posiblemente los más cuidados en detalle
de todos los que he visto en un título de estas características. Son
los que pueden darle el título de "real" a 'Gran Turismo 5' porque están
tan bien hechos que deslumbran a cualquiera.
Lo mismo que los
diseños de los coches, icnluso por dentro porque la vista interior es
una pasada aunque totalmente inútil. Pero
el sistema de desperfectos y una jugabilidad poco evolucionada lo alejan de su objetivo de simulador definitivo de conducción.
No se le puede negar que es el título más serio y más "profesional" del mercado, perfecto para fanáticos del mundillo. Pero
puede ser que como videojuego no resulte tan adrenalínico como otros
de su mismo género. De todas maneras, hasta que veamos un título que
explote tanto la capacidad de PS3 y que demuestre todo el trabajo que
lleva detrás, nos falta mucho más tiempo de espera.