viernes, 10 de junio de 2011

Francia pierde glamour


El club del Principado ha pasado en siete años de finalista de la Champions al descenso a la Ligue 2

Los tiempos de gloria con Henry, Giuly, Márquez y compañía quedan para la historia 


La Ligue 1 va a perder glamour la próxima temporada. Por primera vez en 35 años, Mónaco va a desaparecer del mapa de la competición francesa. Con su descenso, se va uno de los clubs con mayor presupuesto y mejor palmarés: siete Ligas, cinco Copas, una Copa de la Liga y cuatro Supercopas de Francia le han convertido en un grande del fútbol galo. Pero, por encima de todo, Mónaco evoca aquel equipo que en la temporada 2003-04 sorprendió a Europa entera al plantarse en la final de la Champions, después de dejar en la cuneta al Madrid y al Chelsea y de endosarle un humillante 8-3 al Deportivo ¿entonces Súper Depor¿ que todavía escuece en A Coruña.
Solo el Oporto de Mourinho impidió a aquel equipo de los Giuly, Morientes, Evra y Rothen y que dirigía Deschamps alcanzar la gloria. De estar a un paso de culminar una de las mayor sorpresas de la historia de la Champions, el Mónaco inició su caída a los infiernos, culminada el domingo pasado con el descenso a la Ligue 2 tras perder con el Lyon de Puel,... el mismo entrenador que había comanadado al club del Principado a su último título de Liga once años atrás.
La historia del Mónaco está repleta de grandes momentos, como cuando a principios de los sesenta ganó sus primeros títulos ¿dos Ligas y dos Copas de Francia, con Lucien Leduc en el banquillo y Michel Hidalgo como figura¿ o cuando incorporó en verano de 1973 al argentino Delio Onnis, máximo goleador histórico del club, con 223 tantos repartidos a lo largo de siete temporadas. Pero también está salpicada de episodios amargos, entre ellos los descensos de 1969, 1972 y 1976. Ahora, el objetivo es abandonar la Ligue 1 cuanto antes, como sucedió la última vez, cuando le bastaron unos meses para regresar a la elite. “El club también será viable en segunda división”, asegura el presidente Étienne Franzi.
El Mónaco, sin embargo, tendrá que reducir su presupuesto para adecuarse a su nueva realidad. Con los ingresos de televisión reducidos a una quinta parte (de 25 millones de euros a cinco), el club del estadio Louis II deberá estrecharse el cinturón. Si esta temporada ha manejado un presupuesto de 47 millones de euros, la próxima lo tendrá que dejar entre los 25 y los 30. Sus dos grande figuras, el portero Ruffier y el delantero Chu-Young, abandonarán la entidad y también pueden hacerlo otros tres jugadores que sobresalen del resto de la plantilla: el camerunés N¿Koulou, Mongongu y Haruna. Con sus ventas, Franzi pretende ingresar alrededor de 20 millones de euros.
Pese al apoyo constante que ha recibido de grandes grupos radicados en el Principado y del mismísimo príncipe Alberto, que ha vuelto a ratificar su compromiso con la entidad, históricamente el Mónaco ha tenido problemas para retener a sus mejores futbolistas. La temible delantera de los Henry, Trezeguet y Anderson que jugó bajo las órdenes de Wenger, ganador de una Ligue 1 y de una Copa con los rojiblancos, acabó repartida entre la Juventus y el Barcelona. Thuram, Petit, Weah, Barthez, Rafa Márquez o Yaya Touré también aprovecharon, en su momento, al club monegasco como trampolín a sus aspiraciones.
Asimismo, en sus mejores épocas, el Mónaco atrajo a futbolistas ya consagrados en otras Ligas, como Hoddle, Klinsmann, Koller o Morientes, que vistieron la camiseta del club del Principado en plena madurez deportiva. Una indumentaria peculiar diseñada por la princesa Grace Kelly meses antes de que el Mónaco ganara sus primeros títulos.
Hoy, su futuro pasa por la cantera. Su equipo juvenil acaba de ganar la Copa Gambardella, una competición reservada a jugadores menores de 18 años, que se apunta como el salvavidas monegasco.

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